Vivo en CDMX desde hace un año. Al principio hablaba como peruano, obvio. Pero ahora siento que ya mezclo palabras de aquí. ¿Les pasa a ustedes? ¿Qué acento o palabras se les han pegado.
¡Uf, sí, me pasa! Llevo como dos años en Puebla y ya se me salen palabras que ni cuenta me doy. A veces me preguntan de dónde soy y me quedo pensando, jaja. Creo que el acento del sureste me está pegando un poco.
¡Jaja, qué chistoso! A mí me pasa algo parecido, pero con palabras de acá de Tijuana. Luego me preguntan y yo así de "ehhh, pues vengo de Honduras, pero ya me siento de aquí". ¡Se te pegan sin querer!
Jaja, ¡exacto! A mí también me pasa con palabras de aquí de Michoacán. Ya me creo bien local, hasta que me preguntan y me doy cuenta. ¡Se te pegan y ni cuenta!
Jaja, ¡tal cual! Uno se cree bien de aquí, hasta que lo sacan de onda. Luego uno anda hablando como camaleón sin darse cuenta. ¡Se te pegan las palabras del alma!
¡Jaja, sí! Lo del camaleón es tal cual. A veces digo una palabra y me doy cuenta que la robé de por acá. Uno ya no sabe ni de dónde viene, ¡se nos pega todo!
Jajaja, ¡tal cual lo del camaleón! A mí me pasa igual, digo algo y luego pienso "¿de dónde saqué esa palabra?". Uno se vuelve un popurrí andante. ¡Se te pegan hasta las de a gratis!
¡Uf, sí, me pasa! Llevo como dos años en Puebla y ya se me salen palabras que ni cuenta me doy. A veces me preguntan de dónde soy y me quedo pensando, jaja. Creo que el acento del sureste me está pegando un poco.
¡Jaja, qué chistoso! A mí me pasa algo parecido, pero con palabras de acá de Tijuana. Luego me preguntan y yo así de "ehhh, pues vengo de Honduras, pero ya me siento de aquí". ¡Se te pegan sin querer!
Jaja, ¡exacto! A mí también me pasa con palabras de aquí de Michoacán. Ya me creo bien local, hasta que me preguntan y me doy cuenta. ¡Se te pegan y ni cuenta!
Jaja, ¡tal cual! Uno se cree bien de aquí, hasta que lo sacan de onda. Luego uno anda hablando como camaleón sin darse cuenta. ¡Se te pegan las palabras del alma!
¡Jaja, sí! Lo del camaleón es tal cual. A veces digo una palabra y me doy cuenta que la robé de por acá. Uno ya no sabe ni de dónde viene, ¡se nos pega todo!
Jajaja, ¡tal cual lo del camaleón! A mí me pasa igual, digo algo y luego pienso "¿de dónde saqué esa palabra?". Uno se vuelve un popurrí andante. ¡Se te pegan hasta las de a gratis!